Napoleón, la grandeza de Francia. El personaje de la historia que tuvo bajo sus pies a toda Europa, que se coronó emperador a sí mismo. Y, mira tú, que vamos a hacer el siguiente ejercicio, sin mondarse de risa, con la seriedad de auténticos científicos, de pensadores de la historia y la condición humana: mientras vemos el diaporama tengamos en mente los siguientes datos sobre el ser humano llamado Napoleón Bonaparte (aquí viene la Malaparte o no...): Napoleón fue un hombre bajito, los franceses le conocían como "Le petit"; padecía de estreñimiento crónico, hemorroides -dicen que por la imposibilidad de montar a caballo durante la batalla de Waterloo no pudo dirijirla bien y fue derrotado. Bueno, tal vez sea exagerado- tuvo sífilis y, tal vez, úlcera; su plato preferido eran las patatas cocidas con cebolla; y tenía pánico a los gatos.
Sí, éste es el héroe de Francia: un ser humano. Los personajes historicos mucha veces llegan a nosotros embadurnados de halos mitificadores, leyendas transcendentales que probablemente necesitemos para decorar nuestro pasado y revestirlo de una grandeza que nos abarque. Sí, quizá sea así, y esté bien que sea así. Sin embargo, cuando pensamos en los líderes mudiales actuales la impresión es decepcionante. Y no es que sean humanos, que lo son: es que son bochornosos. Pero de éstos escribiré próximamente, quédense ahora con otra curiosidad sobre el emperador de los franceses: en 1977 su pene fue vendido en subasta por 3800 dólares a un urólogo americano. Se trataba de un micropene de tres centímetros. ¡Toma ya!.
martes 29 de abril de 2008
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SILLA SOBRE ALFOMBRA RAÍDA Y PELOTA
Si no te lo quieres creer no te lo creas. Tal vez esa sea la grandeza. Esta es una obra de arte que contemplé extasiado -también perplejo- en el museo de arte contemporáneo de Barcelona. Anda, anda, reflexiona...


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