El hombre que levanta la mano es un antiguo anarquista que fue derrotado en la batalla del Ebro, durante la guerra civil española. La última vez que lo vi fue en un programa de entrevistas que dirije y presente Antonio San José. Sabía de su valor, había oído y leído sobre su trabajo en la ciudad India de Anantapur en favor de los intocables, los esquinados del mundo. Hoy lo lloran miles de personas. Al morirse, se recuerdan su lucha y sus proyectos para alzar del suelo y de la miseria a los humildes entre los humildes. Estuve muy atento, hipnotizado, durante la entrevista que mencionaba. Y es que este hombre poseía un imán en el alma. En mi han quedado grabados sus ojos pacientes, ojos que escuchaban; su mano alzándose lenta, suspendida en el aire, acompañando sus pensamientos; y sus palabras, casi materiales al salir de los labios. Oirle hablar era como asistir a algo eterno. El tiempo, en especial este tiempo que vivimos tan frívolo, sucumbía, ante la presencia de un ser tan cierto y profundo. Por esto me atrevo a decir que Vicente Ferrer no ha muerto. lunes 22 de junio de 2009
GALERÍA DE HOMBRES BUENOS: VICENTE FERRER
El hombre que levanta la mano es un antiguo anarquista que fue derrotado en la batalla del Ebro, durante la guerra civil española. La última vez que lo vi fue en un programa de entrevistas que dirije y presente Antonio San José. Sabía de su valor, había oído y leído sobre su trabajo en la ciudad India de Anantapur en favor de los intocables, los esquinados del mundo. Hoy lo lloran miles de personas. Al morirse, se recuerdan su lucha y sus proyectos para alzar del suelo y de la miseria a los humildes entre los humildes. Estuve muy atento, hipnotizado, durante la entrevista que mencionaba. Y es que este hombre poseía un imán en el alma. En mi han quedado grabados sus ojos pacientes, ojos que escuchaban; su mano alzándose lenta, suspendida en el aire, acompañando sus pensamientos; y sus palabras, casi materiales al salir de los labios. Oirle hablar era como asistir a algo eterno. El tiempo, en especial este tiempo que vivimos tan frívolo, sucumbía, ante la presencia de un ser tan cierto y profundo. Por esto me atrevo a decir que Vicente Ferrer no ha muerto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
SILLA SOBRE ALFOMBRA RAÍDA Y PELOTA
Si no te lo quieres creer no te lo creas. Tal vez esa sea la grandeza. Esta es una obra de arte que contemplé extasiado -también perplejo- en el museo de arte contemporáneo de Barcelona. Anda, anda, reflexiona...

